263 Pensamiento caja negra
Intentemos razonar con rigor pero nuestros juicios están condicionados por sesgos, inercias culturales y límites humanos. Por eso fallamos no tanto por falta de capacidad, sino por cómo interpretamos la realidad y, sobre todo, cómo gestionamos el error.
Mathew Syed contrapone dos culturas. En la cultura «cerrada», el error se vive como amenaza a la reputación: se oculta, se maquilla o se justifica; así, los fallos se repiten y se cronifican. En la cultura «caja negra», el error se trata como dato: se registra, se analiza sin autoengaños y se convierte en cambios verificables. No se trata de glorificar equivocarse, sino de aprender con método, combinando humildad intelectual (aceptar que podemos estar equivocados) y disciplina (buscar causas y corregir procesos).
Su metáfora es la «caja negra» de los aviones: el registro que permite reconstruir un accidente para comprender causas y evitar repeticiones. Se propone trasladar esa lógica a personas y organizaciones: cuando algo sale mal, la pregunta clave no es ¿quién tiene la culpa?, sino ¿qué nos dice este fallo sobre el sistema?.
De ahí la figura del «pensador caja negra»: quien no se aferra a su primera interpretación, actualiza creencias con evidencia, sabe discrepar sin guerras de ego y protege la verdad frente a la complacencia. En tiempos de calma puede parecer incómodo; en crisis suele ser decisivo. Con ejemplos del deporte, la industria y entornos de alta exigencia, Syed concluye que la ventaja competitiva del siglo XXI no es ser infalible, sino convertir el error en conocimiento más rápido que los demás.


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